La verdad sobre los bioplásticos

Los bioplásticos  parece que se están haciendo tendencia en el mercado, pero ¿son realmente tan eco-friendly como creemos?

Últimamente el plástico está recibiendo un duro (y merecido) ataque, sobretodo las bolsas del supermercado, ya que generan un problema de basura en todo el mundo y tardan en degradarse entre 100 y 1000 años, dependiendo del tipo de plástico.

Parece que lo más razonable es hacer un plástico que se degrade antes, ¿no? De ahí surgen los plásticos biodegradables, una opción más ecológica para envases, bolsas y productos desechables.  Por lo tanto, si los plásticos tradicionales son «malos», esta alternativa más debería ser buena, ¿no? No es tan sencillo…

 

Muchos plásticos

Veamos primero una distinción entre diferentes tipos de plástico, para evitar confusiones:

–          Los plásticos convencionales como el polietileno y el poliestireno, derivan de combustibles fósiles y su degradación es muy lenta.

–           Los bioplásticos, como el ácido poliláctico (PLA), están hechos de recursos renovables como son el almidón de maíz o la caña de azúcar.

–          Los plásticos biodegradables (que no deben confundirse con los bioplásticos), se descomponen bajo ciertas circunstancias y pueden derivarse de fuentes agrícolas o petroquímicas. De hecho, los plásticos biodegradables se han utilizado durante muchos años para ciertas aplicaciones como por ejemplo, las suturas médicas solubles.

A principios de los años noventa, se promocionaron como alternativa ecológica, las bolsas de plástico hechas de polímeros convencionales (como la poliolefina), mezclados con un compuesto de almidón. Pero estos productos no alcanzaron las expectativas de los consumidores porque mientras el componente de almidón se biodegradaba, el plástico permanecía, aunque en trozos mucho más pequeños. Así que no se había solucionado nada.

Antes de seguir, vamos a hacer otra aclaración. No es lo mismo biodegradable que compostable. Si bien un material puede ser etiquetado como biodegradable (refiriéndose al proceso por el cual los microorganismos descomponen y asimilan un material), puede no necesariamente ser compostable. Este término hace referencia al proceso por el cual el material biodegradable produce dióxido de carbono, agua y humus dentro de un período de tiempo especificado. Esto es lo que sucede con los desechos orgánicos que se procesan para generar compost.

¿Mucho lío? Pues agárrate porque esto va a peor… Hay toda una nueva generación de productos plásticos ecológicos con las etiquetas de oxo-biodegradable, hidro-biodegradable, foto-biodegradable o soluble en agua. ¿El qué? Esta palabrería hace referencia al proceso químico por el cual estos materiales se descomponen.

Como ves, no todos los plásticos biodegradables son hechos de la misma manera y por lo tanto sus implicaciones ambientales también son distintas.

 

Una solución no tan perfecta

Vale bien, entonces optemos por los plásticos “eco” y problema solucionado. ¿Cierto? Repensemos un momento…

Cuando oímos el término biodegradable tendemos a pensar que las cosas van a desaparecer por arte de magia.

Pero nada más lejos de la realidad. Cuando tu basura viaja al vertedero, esta es parcialmente aislada del aire, la humedad y la luz solar, como quien va a la cárcel. Así, incluso los residuos biodegradables no se descomponen demasiado en un vertedero, ya que se necesitan cosas como el oxígeno y la actividad microbiana. De hecho, un dato curioso es que los periódicos encontrados en vertederos son todavía legibles 35 años después.

¿Entonces qué? Si lo biodegradable tampoco sirve, ¿qué c**** hacemos?

La mejor opción son los plásticos compostables, no biodegradables. Siempre que reciban el tratamiento adecuado, porque al terminar en un vertedero, no hacemos gran cosa. Y tú, lo más probable es que no tengas acceso a un servicio municipal de compostaje.

 

Conclusión

Si has leído hasta aquí, estarás pensando que no hay solución. Los plásticos son malos, los biodegradables no desparecen mágicamente, y los compostables no tenemos donde compostarlos. No hay solución. Estamos todos perdidos, así que abandonémonos a una vorágine de residuos…

La solución es siempre la misma: Minimizar los residuos al máximo. Para ello sigue siempre, y en este orden: reducir, reutilizar, reciclar y desviar a compost (cuando se te permita).

Te espero en los comentarios 🙂



No te vayas porque hay más cosas interesantes:

– Greenwashing: no es ecológico todo lo que es verde. (Guía para que no te tomen el pelo).

– Modas en la alimentación: de la estupidez al peligro.

– La razón para no comprar agua embotellada de la que nadie habla.

– Si quieres salvar el planeta, deja de reciclar.


La verdad sobre los bioplásticos

Los bioplásticos  parece que se están haciendo tendencia en el mercado, pero ¿son realmente tan eco-friendly como creemos?

Últimamente el plástico está recibiendo un duro (y merecido) ataque, sobretodo las bolsas del supermercado, ya que generan un problema de basura en todo el mundo y tardan en degradarse entre 100 y 1000 años, dependiendo del tipo de plástico.

Parece que lo más razonable es hacer un plástico que se degrade antes, ¿no? De ahí surgen los plásticos biodegradables, una opción más ecológica para envases, bolsas y productos desechables.  Por lo tanto, si los plásticos tradicionales son «malos», esta alternativa más debería ser buena, ¿no? No es tan sencillo…

 

Muchos plásticos

Veamos primero una distinción entre diferentes tipos de plástico, para evitar confusiones:

–          Los plásticos convencionales como el polietileno y el poliestireno, derivan de combustibles fósiles y su degradación es muy lenta.

–           Los bioplásticos, como el ácido poliláctico (PLA), están hechos de recursos renovables como son el almidón de maíz o la caña de azúcar.

–          Los plásticos biodegradables (que no deben confundirse con los bioplásticos), se descomponen bajo ciertas circunstancias y pueden derivarse de fuentes agrícolas o petroquímicas. De hecho, los plásticos biodegradables se han utilizado durante muchos años para ciertas aplicaciones como por ejemplo, las suturas médicas solubles.

A principios de los años noventa, se promocionaron como alternativa ecológica, las bolsas de plástico hechas de polímeros convencionales (como la poliolefina), mezclados con un compuesto de almidón. Pero estos productos no alcanzaron las expectativas de los consumidores porque mientras el componente de almidón se biodegradaba, el plástico permanecía, aunque en trozos mucho más pequeños. Así que no se había solucionado nada.

Antes de seguir, vamos a hacer otra aclaración. No es lo mismo biodegradable que compostable. Si bien un material puede ser etiquetado como biodegradable (refiriéndose al proceso por el cual los microorganismos descomponen y asimilan un material), puede no necesariamente ser compostable. Este término hace referencia al proceso por el cual el material biodegradable produce dióxido de carbono, agua y humus dentro de un período de tiempo especificado. Esto es lo que sucede con los desechos orgánicos que se procesan para generar compost.

¿Mucho lío? Pues agárrate porque esto va a peor… Hay toda una nueva generación de productos plásticos ecológicos con las etiquetas de oxo-biodegradable, hidro-biodegradable, foto-biodegradable o soluble en agua. ¿El qué? Esta palabrería hace referencia al proceso químico por el cual estos materiales se descomponen.

Como ves, no todos los plásticos biodegradables son hechos de la misma manera y por lo tanto sus implicaciones ambientales también son distintas.

 

Una solución no tan perfecta

Vale bien, entonces optemos por los plásticos “eco” y problema solucionado. ¿Cierto? Repensemos un momento…

Cuando oímos el término biodegradable tendemos a pensar que las cosas van a desaparecer por arte de magia.

Pero nada más lejos de la realidad. Cuando tu basura viaja al vertedero, esta es parcialmente aislada del aire, la humedad y la luz solar, como quien va a la cárcel. Así, incluso los residuos biodegradables no se descomponen demasiado en un vertedero, ya que se necesitan cosas como el oxígeno y la actividad microbiana. De hecho, un dato curioso es que los periódicos encontrados en vertederos son todavía legibles 35 años después.

¿Entonces qué? Si lo biodegradable tampoco sirve, ¿qué c**** hacemos?

La mejor opción son los plásticos compostables, no biodegradables. Siempre que reciban el tratamiento adecuado, porque al terminar en un vertedero, no hacemos gran cosa. Y tú, lo más probable es que no tengas acceso a un servicio municipal de compostaje.

 

Conclusión

Si has leído hasta aquí, estarás pensando que no hay solución. Los plásticos son malos, los biodegradables no desparecen mágicamente, y los compostables no tenemos donde compostarlos. No hay solución. Estamos todos perdidos, así que abandonémonos a una vorágine de residuos…

La solución es siempre la misma: Minimizar los residuos al máximo. Para ello sigue siempre, y en este orden: reducir, reutilizar, reciclar y desviar a compost (cuando se te permita).

Te espero en los comentarios 🙂



No te vayas porque hay más cosas interesantes:

– Greenwashing: no es ecológico todo lo que es verde. (Guía para que no te tomen el pelo).

– Modas en la alimentación: de la estupidez al peligro.

– La razón para no comprar agua embotellada de la que nadie habla.

– Si quieres salvar el planeta, deja de reciclar.


3 Respuestas

  1. michelle dice:

    me parece interesante lo que comentas, es importante hacernos cargo de nuestros residuos. Gracias

  2. Perez dice:

    Creo que su artículo es muy esclarecedor respecto a la verdad de los bioplásticos. Está bien explicada la diferencia entre biodegradable y compostable y al final aclara muy bien sobre la idea de reciclar – reutilizar que sería lo ideal.
    Los bioplásticos no son todos reutilizables. Ejemplo: el PLA – almidón de maíz solo es compostable y no reutilizable.
    También existen bioplásticos que NO son biodegradables como el fabricado a partir del etanol de caña de azúcar, pero que sí es reciclable con los de su mismo género como el polietileno derivado del petróleo.
    En mi opinión los plásticos compostables tienen la misma categoría que el polietileno normal, porque solo son efectivos si son bien dispuestos, y la disposición es el talón de Aquiles de todos los plásticos, incluso los derivados del petróleo. ¿Porque son mas convenientes los plásticos producidos en base a almidón contra los tradicionales, si mal dispuestos generan el mismo problema? Podrá decirme que el compostable se fabrica con un recurso renovable y el estandar NO. Pero para producir el recurso renovable necesita petróleo, porque para obtener almidón es necesario: arar – sembrar-cosechar- transportar y transformar y todo esto se realiza con energía fósil más el uso de agroquímicos. Si contraponemos los balances energéticos ¿será que el plástico en base a PLA es mas ecológico que el estandar?
    Si nos remitimos a la destrucción por degradación hoy existen pro-degradantes y existe demasiada evidencia científica comprobada de la biodegradación total de este proceso y, es más, cuando el plástico de este tipo es bien dispuesto en vertedero biodegrada al 100% en condiciones anaeróbicas. Es claro que la industria del PLA ataca esta forma de degradación asociándola a la micro plástica que es el fenómeno generado por el contenido de esferas plásticas en los productos cosméticos que nada tiene que ver con la oxobiodegradación. La micro plástica es indestructible, la oxobiodegradación NO.

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