Greenwashing: no es ecológico todo lo que es verde. (Guía para que no te tomen el pelo)

Greenwashing, ecoblanqueamiento, lavado verde o lavado de imagen verde. Llámale como quieras, pero ten claro lo que es:

 “Greenwashing es un término que describe el uso engañoso de marketing verde para promover una percepción errónea de que las políticas o los productos de una compañía son adecuados desde el punto de vista medioambiental.”

Vamos, que son unas sucias mentiras de las empresas para hacerte creer que hacen las cosas limpias.

Sin ir más lejos, se me viene a la cabeza Iberdrola, que a principios de año estrenaba un anuncio que decía: “Iberdrola, verde es”. Mi cara de estupefacción al verlo… Aquí puedes hacerte una ligera idea de lo verde que es esta empresa.

El greenwashing no es nada nuevo, pero sí que se ha incrementado en los últimos años, dado que cada vez el consumidor le da más importancia al aspecto ecológico. Las empresas no son tontas, así que centran sus esfuerzos en parecer respetuosas con el medio. Y digo parecer… Cambian etiquetas, hacen campañas publicitarias millonarias, cambian el nombre de sus productos… Pero no hacen que varíe su impacto ambiental.

 

¿Por qué hacen esto las empresas?

Simple:

–       Para limpiar su imagen y ganar aceptación entre los consumidores.

–       Para aumentar beneficios.

   

Los 7 pecados capitales del greenwashing

Underwriters Laboratories, una compañía americana especializada en seguridad,  ha identificado lo que denominan como los 7 grandes “pecados” cometidos por las empresas y por los que se les puede acusar de greenwashing.

–       Trade-off: Afirmar que un producto es verde destacando algunos atributos, pero ocultando otros que no son respetuosos con el medioambiente.

–       No prueba: Indicar que un producto es sostenible sin tener pruebas que lo demuestren.

–       Vaguedad: Decir en publicidad y embalajes que un producto es “100 % natural”, provocando confusión. Existen sustancias naturales dañinas, por lo que esto no es ninguna garantía.

–       Fibbing: Falsas etiquetas que indican la certificación de un producto.

–       Irrelevancia: Dar datos irrelevantes que pueden crear confusión en el consumidor. Un ejemplo de esto es decir que no se usa un elemento que de por sí está penado por ley, como los CFC’s prohibidos hace 20 años.

–       El menor de los males: Crear productos que desvían la atención del consumidor. Por ejemplo, los pesticidas ecológicos pueden verse como “menos malos” pero al final son pesticidas.

–       Falsedad: Mentir directamente al dar información de un producto, inventarse etiquetas…

 

Algunos ejemplos de greenwashing

Hablaba al principio de Iberdrola como ejemplo. Similares son BP, Shell, Petrobras, y en general, las empresas relacionadas con la energía. Pero el greenwashing afecta a todos los sectores y para ilustrarlo te dejo unos cuantos ejemplos famosos del lavado verde:

–       Fue muy sonado el caso del Airbus A380, con un slogan que rezaba así: “A better environment inside and out” (Un mejor ambiente por dentro y por fuera). El impacto ambiental de este gigante con capacidad para más de 800 pasajeros es brutal.

–       Si has visto en documental “Blackfish” que te recomendaba en este post, sabrás que la reputación de la empresa SeaWorld cayó en picado. Para contrarrestalo, han hecho donaciones para salvar a las orcas y lanzaron “Cup that Cares”, unos vasos rellenables realizados en colaboración con Coca-Cola. Contienen un chip que informa al usuario cada vez que rellena su bebida de cuánto CO2 ha ahorrado por no usar un vaso nuevo. Además de no explicar cómo calcula este ahorro, uno de los modelos de “Cup that Cares” tiene forma de pingüino, con partes intercambiables de plástico que se compran aparte. ¿Cuántos vasos de Coca-Cola nos tenemos que tomar para anular también las emisiones generadas de todas esas piezas de plástico?

–       Exxon Mobil realizó una campaña de comunicación para dar a conocer su esfuerzo en la reducción de gases de efecto invernadero a pesar de que sus emisiones totales estaban en aumento.

–       Coca-Cola lanzó en Argentina una campaña publicitaria, con intención de exportarla al resto de países, con motivo del lanzamiento de un nuevo producto “verde”: «Coca Cola life». La empresa indicaba que la bebida se endulzaba con stevia en vez de con azúcar. A pesar de esto, la base de la bebida seguía siendo la misma, el jarabe de maíz. Un elemento elaborado con granos procedentes de un mercado agrotóxico muy polemizado.

–       McDonald’s ha sido acusada de greenwashing varias veces, y es que tratan de hacernos ver que sus materias primas se obtienen cada vez de forma más sostenible. Pero lo cierto es que sus productos se hacen con muchos ingredientes que no nos dan a conocer y cuya procedencia o efectos son cuestionables.

–       Herbal-Essences nos ha prometido una «experiencia verdaderamente orgánica». Pero el laurilsulfato, el propilenglicol y otros compuestos no son tan orgánicos. ¿Necesitamos un poco más de fragancias sintéticas causantes de dermatitis para gritar «¡Sí! ¡Sí! ¡Sí!»?

–       Los tampones sin aplicadores, como los vendidos por o.b., presumen de ahorrar hasta un kilo de residuos por mujer al año, mediante la exclusión de los aplicadores. Pero no mencionan las toneladas de herbicidas, insecticidas, fertilizantes, fungicidas y otros químicos utilizados para producir cultivos de algodón. Lo siento o.b., pero no hay nada verde en los químicos que causan cáncer, defectos de nacimiento o toxicidad en el entorno natural. Por cierto, si quieres terminar con tampones u otros desechables, échale un vistazo a este artículo.

 

¿Cómo reconocer y darle esquinazo al greenwashing

Muchas veces nos resulta muy difícil de identificar, porque como decía al principio, las empresas no son tontas y mienten bien. Intenta seguir estas pautas inspiradas en el este post de Eco-Huella para que no te den gato por liebre:

‐          Desconfía de envases de color verde o con imágenes de la naturaleza, a no ser que vengan acompañados de una ecoetiqueta.

‐          Confía en las etiquetas que conozcas. Sí, son muchas, pero desconfía de las que no tengas claro lo que son.

‐          Cuidado con las expresiones tipo 100% origen vegetal, natural, verde o producción tradicional. Ninguna significa que el producto sea ecológico.

‐          Aunque un producto sea ecológico o se haya producido teniendo en cuenta la sostenibilidad, no quiere decir que toda la marca sea sostenible.

‐          Infórmate siempre que tengas dudas.

Ahora tampoco vayas a creer que tolo lo sostenible es una burda mentira, se trata de confiar en quien debemos.

Si bien es cierto que para avanzar necesitamos una regulación clara en este sentido, también lo es que los consumidores somos quienes tenemos la última palabra y por lo tanto la capacidad para hacer algo.

 



También te puede interesar:

– Modas en la alimentación: de la estupidez al peligro.

– Si quieres salvar el planeta, deja de reciclar.

– La razón para no comprar agua embotellada de la que nadie habla.

– Compra menos y mejor, o como comprar de forma sostenible.


Greenwashing: no es ecológico todo lo que es verde. (Guía para que no te tomen el pelo)

Greenwashing, ecoblanqueamiento, lavado verde o lavado de imagen verde. Llámale como quieras, pero ten claro lo que es:

 “Greenwashing es un término que describe el uso engañoso de marketing verde para promover una percepción errónea de que las políticas o los productos de una compañía son adecuados desde el punto de vista medioambiental.”

Vamos, que son unas sucias mentiras de las empresas para hacerte creer que hacen las cosas limpias.

Sin ir más lejos, se me viene a la cabeza Iberdrola, que a principios de año estrenaba un anuncio que decía: “Iberdrola, verde es”. Mi cara de estupefacción al verlo… Aquí puedes hacerte una ligera idea de lo verde que es esta empresa.

El greenwashing no es nada nuevo, pero sí que se ha incrementado en los últimos años, dado que cada vez el consumidor le da más importancia al aspecto ecológico. Las empresas no son tontas, así que centran sus esfuerzos en parecer respetuosas con el medio. Y digo parecer… Cambian etiquetas, hacen campañas publicitarias millonarias, cambian el nombre de sus productos… Pero no hacen que varíe su impacto ambiental.

 

¿Por qué hacen esto las empresas?

Simple:

–       Para limpiar su imagen y ganar aceptación entre los consumidores.

–       Para aumentar beneficios.

   

Los 7 pecados capitales del greenwashing

Underwriters Laboratories, una compañía americana especializada en seguridad,  ha identificado lo que denominan como los 7 grandes “pecados” cometidos por las empresas y por los que se les puede acusar de greenwashing.

–       Trade-off: Afirmar que un producto es verde destacando algunos atributos, pero ocultando otros que no son respetuosos con el medioambiente.

–       No prueba: Indicar que un producto es sostenible sin tener pruebas que lo demuestren.

–       Vaguedad: Decir en publicidad y embalajes que un producto es “100 % natural”, provocando confusión. Existen sustancias naturales dañinas, por lo que esto no es ninguna garantía.

–       Fibbing: Falsas etiquetas que indican la certificación de un producto.

–       Irrelevancia: Dar datos irrelevantes que pueden crear confusión en el consumidor. Un ejemplo de esto es decir que no se usa un elemento que de por sí está penado por ley, como los CFC’s prohibidos hace 20 años.

–       El menor de los males: Crear productos que desvían la atención del consumidor. Por ejemplo, los pesticidas ecológicos pueden verse como “menos malos” pero al final son pesticidas.

–       Falsedad: Mentir directamente al dar información de un producto, inventarse etiquetas…

 

Algunos ejemplos de greenwashing

Hablaba al principio de Iberdrola como ejemplo. Similares son BP, Shell, Petrobras, y en general, las empresas relacionadas con la energía. Pero el greenwashing afecta a todos los sectores y para ilustrarlo te dejo unos cuantos ejemplos famosos del lavado verde:

–       Fue muy sonado el caso del Airbus A380, con un slogan que rezaba así: “A better environment inside and out” (Un mejor ambiente por dentro y por fuera). El impacto ambiental de este gigante con capacidad para más de 800 pasajeros es brutal.

–       Si has visto en documental “Blackfish” que te recomendaba en este post, sabrás que la reputación de la empresa SeaWorld cayó en picado. Para contrarrestalo, han hecho donaciones para salvar a las orcas y lanzaron “Cup that Cares”, unos vasos rellenables realizados en colaboración con Coca-Cola. Contienen un chip que informa al usuario cada vez que rellena su bebida de cuánto CO2 ha ahorrado por no usar un vaso nuevo. Además de no explicar cómo calcula este ahorro, uno de los modelos de “Cup that Cares” tiene forma de pingüino, con partes intercambiables de plástico que se compran aparte. ¿Cuántos vasos de Coca-Cola nos tenemos que tomar para anular también las emisiones generadas de todas esas piezas de plástico?

–       Exxon Mobil realizó una campaña de comunicación para dar a conocer su esfuerzo en la reducción de gases de efecto invernadero a pesar de que sus emisiones totales estaban en aumento.

–       Coca-Cola lanzó en Argentina una campaña publicitaria, con intención de exportarla al resto de países, con motivo del lanzamiento de un nuevo producto “verde”: «Coca Cola life». La empresa indicaba que la bebida se endulzaba con stevia en vez de con azúcar. A pesar de esto, la base de la bebida seguía siendo la misma, el jarabe de maíz. Un elemento elaborado con granos procedentes de un mercado agrotóxico muy polemizado.

–       McDonald’s ha sido acusada de greenwashing varias veces, y es que tratan de hacernos ver que sus materias primas se obtienen cada vez de forma más sostenible. Pero lo cierto es que sus productos se hacen con muchos ingredientes que no nos dan a conocer y cuya procedencia o efectos son cuestionables.

–       Herbal-Essences nos ha prometido una «experiencia verdaderamente orgánica». Pero el laurilsulfato, el propilenglicol y otros compuestos no son tan orgánicos. ¿Necesitamos un poco más de fragancias sintéticas causantes de dermatitis para gritar «¡Sí! ¡Sí! ¡Sí!»?

–       Los tampones sin aplicadores, como los vendidos por o.b., presumen de ahorrar hasta un kilo de residuos por mujer al año, mediante la exclusión de los aplicadores. Pero no mencionan las toneladas de herbicidas, insecticidas, fertilizantes, fungicidas y otros químicos utilizados para producir cultivos de algodón. Lo siento o.b., pero no hay nada verde en los químicos que causan cáncer, defectos de nacimiento o toxicidad en el entorno natural. Por cierto, si quieres terminar con tampones u otros desechables, échale un vistazo a este artículo.

 

¿Cómo reconocer y darle esquinazo al greenwashing

Muchas veces nos resulta muy difícil de identificar, porque como decía al principio, las empresas no son tontas y mienten bien. Intenta seguir estas pautas inspiradas en el este post de Eco-Huella para que no te den gato por liebre:

‐          Desconfía de envases de color verde o con imágenes de la naturaleza, a no ser que vengan acompañados de una ecoetiqueta.

‐          Confía en las etiquetas que conozcas. Sí, son muchas, pero desconfía de las que no tengas claro lo que son.

‐          Cuidado con las expresiones tipo 100% origen vegetal, natural, verde o producción tradicional. Ninguna significa que el producto sea ecológico.

‐          Aunque un producto sea ecológico o se haya producido teniendo en cuenta la sostenibilidad, no quiere decir que toda la marca sea sostenible.

‐          Infórmate siempre que tengas dudas.

Ahora tampoco vayas a creer que tolo lo sostenible es una burda mentira, se trata de confiar en quien debemos.

Si bien es cierto que para avanzar necesitamos una regulación clara en este sentido, también lo es que los consumidores somos quienes tenemos la última palabra y por lo tanto la capacidad para hacer algo.

 



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