Dieta sostenible: ¿qué opciones tenemos?

En esto de ser sostenible, una de las cosas más difíciles, al menos para mí, es el tema de la alimentación. Y es que está claro que este es el desencadenante de muchos problemas ambientales. Cultivar, producir e importar alimentos contribuye al cambio climático, a la pérdida de biodiversidad, contamina y no le ayuda nada a nuestras reservas de agua.

 

Y probablemnete ya sabes todo esto. Y también sabes que somos muchos, demasiados. Quizá la humanidad sea una plaga. Se prevé que seremos 9.000 millones en 2050. Eso son muchas bocas que alimentar, lo que significa que ejerceremos mayor presión sobre el medio ambiente. Y mientras la mitad de la población desperdicia comida como si no hubiese un mañana, la otra mitad tiene serias deficiencias. Más de mil millones de obesos y más de mil millones desnutridos.

Pero todo esto es muy probable que ya lo sepas.

 

Algunos datos

Por si esto no lo sabías, según datos de WWF:

–          El 30% de las emisiones de efecto invernadero proceden de la producción de alimentos.

–          El 30% de la energía que se consume deriva de la agricultura y la producción de alimentos.

–          El 70% del agua dulce mundial se utiliza para el riego.

–          El 60% de la superficie terrestre se utiliza para la agricultura y la producción de alimentos.

Según un informe de la FAO vamos a necesitar producir un 60% más de alimentos para 2050 y según la ONU un 70%. A mi forma de ver, estamos jodidos. Que 2050 igual te parece muy lejano, pero 33 años son pocos, ¿a qué si?

 

¿Qué opciones tenemos?

Ante el problema que se nos presenta, principalmente hay 3 caminos (si sabes alguno más, por favor, deja un comentario).

1.       La primera opción sería reducir drásticamente la población mundial. Como cualquier medida que se tome en este sentido es éticamente cuestionable y seguro que ilegal, creo que podemos descartarla.

2.       Podemos seguir como estamos, a la espera de que se solucione solo o alguien obre un milagro, pero personalmente creo que la ápoca de los milagros ya ha pasado, y por lo tanto esta es una opción también a desechar.

3.       La opción más acertada es cambiar nuestra dieta por una dieta más sostenible.

 

¿Qué es una dieta sostenible?

La FAO se ha inspirado en el desarrollo sostenible para darnos una definición clara de lo que es una dieta sostenible:

“Aquella dieta con un impacto medioambiental bajo, que contribuye a la seguridad nutricional y alimentaria, además de ayudar a las generaciones presentes y futuras a llevar una vida saludable. Una dieta sostenible protege y respeta la biodiversidad y los ecosistemas, es culturalmente aceptable, accesible, justa y asequible a nivel económico; adecuada nutricionalmente, segura y saludable, a la vez que optimiza el uso de recursos humanos y naturales.”

Para que una dieta sea verdaderamente sostenible, es necesario considerar todos los impactos de tipo ambiental, social y económico de nuestros alimentos. Esto supone un esfuerzo hercúleo para una organización, imagínate para una persona. Por ello necesitamos que las administraciones se vuelquen en este sentido. Pero esto no significa que tú no puedas hacer nada…

 

Un ejemplo de dieta sostenible

Tú haces cada día tus propias elecciones, así que eligiendo la dieta más sostenible dentro de tus posibilidades estás haciendo 3 cosas: ayudar al medioambiente, ayudar a tu salud y ayudar a un mundo más justo para todos.

Para darte un ejemplo de dieta sostenible, vuelvo a la FAO, que nos propone la dieta mediterránea como tal. ¿Una suerte no?

La dieta mediterránea se caracteriza por un modelo nutricional que se ha mantenido constante en el tiempo.  Consiste principalmente en aceite de oliva, cereales, frutas y hortalizas frescas o secas, una cantidad moderada de pescado, productos lácteos y carne y muchos condimentos y especias, todo acompañado de vino o infusiones, siempre respetando las creencias de cada comunidad.

Según el informe SUSTAINABLE DIETS AND BIODIVERSITY, “la dieta mediterránea enfatiza el desarrollo de un concepto relativamente nuevo: la diversidad biocultural. Este concepto engloba la diversidad biológica en todos sus niveles y la diversidad cultural en todas sus manifestaciones. La diversidad biocultural se deriva de las innumerables formas en que los seres humanos han interactuado con su entorno natural. Su coevolución ha generado conocimientos y prácticas ecológicas locales: una reserva vital de experiencia, métodos y habilidades que ayudan a diferentes sociedades a gestionar sus recursos”.

Nos habían dicho siempre que la dieta mediterránea era sana, pero también es un ejemplo de dieta sostenible. Creo que no tenemos muchas excusas para decirle que no, ¿verdad?



También te puede interesar:

– Modas en la alimentación: de la estupidez al peligro.

– La razón para no comprar agua embotellada de la que nadie habla.

No soy vegana, ¿y qué?


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En esto de ser sostenible, una de las cosas más difíciles, al menos para mí, es el tema de la alimentación. Y es que está claro que este es el desencadenante de muchos problemas ambientales. Cultivar, producir e importar alimentos contribuye al cambio climático, a la pérdida de biodiversidad, contamina y no le ayuda nada a nuestras reservas de agua.

 

Y probablemnete ya sabes todo esto. Y también sabes que somos muchos, demasiados. Quizá la humanidad sea una plaga. Se prevé que seremos 9.000 millones en 2050. Eso son muchas bocas que alimentar, lo que significa que ejerceremos mayor presión sobre el medio ambiente. Y mientras la mitad de la población desperdicia comida como si no hubiese un mañana, la otra mitad tiene serias deficiencias. Más de mil millones de obesos y más de mil millones desnutridos.

Pero todo esto es muy probable que ya lo sepas.

 

Algunos datos

Por si esto no lo sabías, según datos de WWF:

–          El 30% de las emisiones de efecto invernadero proceden de la producción de alimentos.

–          El 30% de la energía que se consume deriva de la agricultura y la producción de alimentos.

–          El 70% del agua dulce mundial se utiliza para el riego.

–          El 60% de la superficie terrestre se utiliza para la agricultura y la producción de alimentos.

Según un informe de la FAO vamos a necesitar producir un 60% más de alimentos para 2050 y según la ONU un 70%. A mi forma de ver, estamos jodidos. Que 2050 igual te parece muy lejano, pero 33 años son pocos, ¿a qué si?

 

¿Qué opciones tenemos?

Ante el problema que se nos presenta, principalmente hay 3 caminos (si sabes alguno más, por favor, deja un comentario).

1.       La primera opción sería reducir drásticamente la población mundial. Como cualquier medida que se tome en este sentido es éticamente cuestionable y seguro que ilegal, creo que podemos descartarla.

2.       Podemos seguir como estamos, a la espera de que se solucione solo o alguien obre un milagro, pero personalmente creo que la ápoca de los milagros ya ha pasado, y por lo tanto esta es una opción también a desechar.

3.       La opción más acertada es cambiar nuestra dieta por una dieta más sostenible.

 

¿Qué es una dieta sostenible?

La FAO se ha inspirado en el desarrollo sostenible para darnos una definición clara de lo que es una dieta sostenible:

“Aquella dieta con un impacto medioambiental bajo, que contribuye a la seguridad nutricional y alimentaria, además de ayudar a las generaciones presentes y futuras a llevar una vida saludable. Una dieta sostenible protege y respeta la biodiversidad y los ecosistemas, es culturalmente aceptable, accesible, justa y asequible a nivel económico; adecuada nutricionalmente, segura y saludable, a la vez que optimiza el uso de recursos humanos y naturales.”

Para que una dieta sea verdaderamente sostenible, es necesario considerar todos los impactos de tipo ambiental, social y económico de nuestros alimentos. Esto supone un esfuerzo hercúleo para una organización, imagínate para una persona. Por ello necesitamos que las administraciones se vuelquen en este sentido. Pero esto no significa que tú no puedas hacer nada…

 

Un ejemplo de dieta sostenible

Tú haces cada día tus propias elecciones, así que eligiendo la dieta más sostenible dentro de tus posibilidades estás haciendo 3 cosas: ayudar al medioambiente, ayudar a tu salud y ayudar a un mundo más justo para todos.

Para darte un ejemplo de dieta sostenible, vuelvo a la FAO, que nos propone la dieta mediterránea como tal. ¿Una suerte no?

La dieta mediterránea se caracteriza por un modelo nutricional que se ha mantenido constante en el tiempo.  Consiste principalmente en aceite de oliva, cereales, frutas y hortalizas frescas o secas, una cantidad moderada de pescado, productos lácteos y carne y muchos condimentos y especias, todo acompañado de vino o infusiones, siempre respetando las creencias de cada comunidad.

Según el informe SUSTAINABLE DIETS AND BIODIVERSITY, “la dieta mediterránea enfatiza el desarrollo de un concepto relativamente nuevo: la diversidad biocultural. Este concepto engloba la diversidad biológica en todos sus niveles y la diversidad cultural en todas sus manifestaciones. La diversidad biocultural se deriva de las innumerables formas en que los seres humanos han interactuado con su entorno natural. Su coevolución ha generado conocimientos y prácticas ecológicas locales: una reserva vital de experiencia, métodos y habilidades que ayudan a diferentes sociedades a gestionar sus recursos”.

Nos habían dicho siempre que la dieta mediterránea era sana, pero también es un ejemplo de dieta sostenible. Creo que no tenemos muchas excusas para decirle que no, ¿verdad?



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