Qué hacer cuando no quieres hacer nada

 

Hoy me he levantado cansada y me he dicho “No quiero hacer nada”. No es ese cansancio de cuando duermes poco o mal. Es un cansancio un tanto mental, de los que te impiden ir a por un vaso de agua o bien te obliga a ir a por tres.

Me he despertado con la cabeza llena de cosas: tienes que ir a hacer esto, recuerda lo otro, que no se te pase tal cosa, después toca aquello y mientras tanto puedes… Puedes irte a la mierda un rato largo. No quiero hacer nada ni autoimponerme más cosas que comer, beber y respirar.

Seguro que conoces esta sensación. Vivimos a tope de presiones, deberes, tareas que tenemos que hacer porque nos las imponen o porque lo hacemos nosotros mismos. Y ni siquiera las cuestionamos. Simplemente las hacemos. Pero hay un día, algún día, que por alguna razón o por ninguna, te levantas con ganas de mandar todo a dar un paseo de los largos.

“Muy bien Lorena, estás desganada y tienes que hacer un artículo para el blog. Es más, tiene que ser un artículo chulo y que la gente quiera leer, que le aporte algo. Además tiene que estar relacionado con la sostenibilidad, no olvides que ese es el objetivo del blog…”

Y después de ese pensamiento de obligación me vi escribiendo esta mierda tan genial. Que si quieres te lo relaciono con la sostenibilidad: tratar de ser lo más sostenible posible todo el tiempo también cansa. No deja de ser una obligación autoimpuesta y eso pesa.

¿Entonces qué? ¿Me abandono a la desidia? Tal vez…

 

Date permiso

No necesitas más motivación, ni leer cosas inspiradoras, no necesitas un gurú, un psicólogo, un coach o un ser místico, no necesitas un cambio de vida, un nuevo lugar o gente nueva, no necesitas vitaminas, jalea real, un reconstituyente o antidepresivos, no necesitas hacer una lista, empezar un diario, hacer una agenda o recalcular tu ruta. No necesitas nada. Solo descansar. Necesitas darte permiso para decir “fuck you”.

No tienes por qué estar siempre feliz, con ganas de todo y más. Ni siquiera tienes porque sonreír si no te apetece. Porque no, no te va a hacer sentir mejor si es de mentira.

Lo primero es darte permiso para sentirte cómo te sientes. No pasa nada, hoy no se acaba el mundo.

 

No hagas caso

Ni siquiera de lo que te estoy diciendo. No hagas caso de lo que te diga nadie y mucho menos si la frase empieza con “Tienes que…”

No hagas caso tampoco de la vocecilla interior que está toda agobiada porque no estás cumpliendo con tus obligaciones.

“Si, muy fácil, pero tengo ciertas cosas que no puedo eludir, como ir a trabajar.”

Tampoco te voy a decir que dejes de ir a trabajar. O si… Cada uno ya es mayorcito para saber hasta dónde llegan sus obligaciones ineludibles y las que no lo son tanto. Solo sé que el mundo no se para si no estamos. Y que no tienes que coger el teléfono si no quieres, estar pendiente de que todo siga su curso natural o bajar la basura.

 

Haz lo que te venga en gana

A mi gusta leer, ver una peli o serie, escuchar música o salir a dar un paseo. Son cosas que me hacen pensar que no todo es tan malo.

Busca una cosa que te cree satisfacción o no hagas nada si es lo que te pide el cuerpo. Estar tirado mirando al techo es una opción como cualquier otra.

Duerme bien y mañana será otro día. Todo estará probablemente en su sitio y puedes volver a tu normalidad.

¿Y si nunca quiero hacer nada?

 En todo momento estoy hablando de ese día torcido en el que no quieres hacer nada, pero no hablo de que esta sensación se repita a diario. Si estás en esa situación pueden pasar dos cosas:

  • Tu vida no te hace feliz y no tienes ninguna clase de motivación. En este caso deberías analizar tu situación en profundidad. Qué es lo que quieres y que es lo que no, y empezar a cambiar. No te queda otra.

  • Tienes algún tipo de desajuste. Si todo va bien y no tienes razones para estar así, quizás tengas algún problema médico, así que te recomiendo que acudas a la consulta cuanto antes.

En cualquier caso, analiza qué te pasa y qué te está causando ese malestar. Porque no querer hacer nada es normal uno día o unos cuantos, pero cuando la cosa se prolonga es señal de que algo no va bien.

¿Y la sostenibilidad?

La sostenibilidad es un equilibrio entre nuestras necesidades y el respeto por nuestro entorno. Si una de tus necesidades es pararte a descansar y no lo haces, tu equilibrio será más o menos este:

Así que si quieres cuidar de tu entorno, primero cuida de ti. Sé rebelde, atrévete a descansar incluso de tus obligaciones ambientales. Ya irás mañana a salvar robles centenarios. 

Así que hoy, bien sea por desgana, astenia primaveral o porque estoy cansada, me voy a respirar y poco más.

¿Y tú qué haces cuando no quieres hacer nada?

 



También te puede interesar:

– Si quieres salvar el planeta, deja de reciclar.

– Vida Slow y Sostenibilidad

– Top 10 de libros sobre sostenibilidad y medio ambiente


Qué hacer cuando no quieres hacer nada

 

Hoy me he levantado cansada y me he dicho “No quiero hacer nada”. No es ese cansancio de cuando duermes poco o mal. Es un cansancio un tanto mental, de los que te impiden ir a por un vaso de agua o bien te obliga a ir a por tres.

Me he despertado con la cabeza llena de cosas: tienes que ir a hacer esto, recuerda lo otro, que no se te pase tal cosa, después toca aquello y mientras tanto puedes… Puedes irte a la mierda un rato largo. No quiero hacer nada ni autoimponerme más cosas que comer, beber y respirar.

Seguro que conoces esta sensación. Vivimos a tope de presiones, deberes, tareas que tenemos que hacer porque nos las imponen o porque lo hacemos nosotros mismos. Y ni siquiera las cuestionamos. Simplemente las hacemos. Pero hay un día, algún día, que por alguna razón o por ninguna, te levantas con ganas de mandar todo a dar un paseo de los largos.

“Muy bien Lorena, estás desganada y tienes que hacer un artículo para el blog. Es más, tiene que ser un artículo chulo y que la gente quiera leer, que le aporte algo. Además tiene que estar relacionado con la sostenibilidad, no olvides que ese es el objetivo del blog…”

Y después de ese pensamiento de obligación me vi escribiendo esta mierda tan genial. Que si quieres te lo relaciono con la sostenibilidad: tratar de ser lo más sostenible posible todo el tiempo también cansa. No deja de ser una obligación autoimpuesta y eso pesa.

¿Entonces qué? ¿Me abandono a la desidia? Tal vez…

 

Date permiso

No necesitas más motivación, ni leer cosas inspiradoras, no necesitas un gurú, un psicólogo, un coach o un ser místico, no necesitas un cambio de vida, un nuevo lugar o gente nueva, no necesitas vitaminas, jalea real, un reconstituyente o antidepresivos, no necesitas hacer una lista, empezar un diario, hacer una agenda o recalcular tu ruta. No necesitas nada. Solo descansar. Necesitas darte permiso para decir “fuck you”.

No tienes por qué estar siempre feliz, con ganas de todo y más. Ni siquiera tienes porque sonreír si no te apetece. Porque no, no te va a hacer sentir mejor si es de mentira.

Lo primero es darte permiso para sentirte cómo te sientes. No pasa nada, hoy no se acaba el mundo.

 

No hagas caso

Ni siquiera de lo que te estoy diciendo. No hagas caso de lo que te diga nadie y mucho menos si la frase empieza con “Tienes que…”

No hagas caso tampoco de la vocecilla interior que está toda agobiada porque no estás cumpliendo con tus obligaciones.

“Si, muy fácil, pero tengo ciertas cosas que no puedo eludir, como ir a trabajar.”

Tampoco te voy a decir que dejes de ir a trabajar. O si… Cada uno ya es mayorcito para saber hasta dónde llegan sus obligaciones ineludibles y las que no lo son tanto. Solo sé que el mundo no se para si no estamos. Y que no tienes que coger el teléfono si no quieres, estar pendiente de que todo siga su curso natural o bajar la basura.

 

Haz lo que te venga en gana

A mi gusta leer, ver una peli o serie, escuchar música o salir a dar un paseo. Son cosas que me hacen pensar que no todo es tan malo.

Busca una cosa que te cree satisfacción o no hagas nada si es lo que te pide el cuerpo. Estar tirado mirando al techo es una opción como cualquier otra.

Duerme bien y mañana será otro día. Todo estará probablemente en su sitio y puedes volver a tu normalidad.

¿Y si nunca quiero hacer nada?

 En todo momento estoy hablando de ese día torcido en el que no quieres hacer nada, pero no hablo de que esta sensación se repita a diario. Si estás en esa situación pueden pasar dos cosas:

  • Tu vida no te hace feliz y no tienes ninguna clase de motivación. En este caso deberías analizar tu situación en profundidad. Qué es lo que quieres y que es lo que no, y empezar a cambiar. No te queda otra.

  • Tienes algún tipo de desajuste. Si todo va bien y no tienes razones para estar así, quizás tengas algún problema médico, así que te recomiendo que acudas a la consulta cuanto antes.

En cualquier caso, analiza qué te pasa y qué te está causando ese malestar. Porque no querer hacer nada es normal uno día o unos cuantos, pero cuando la cosa se prolonga es señal de que algo no va bien.

¿Y la sostenibilidad?

La sostenibilidad es un equilibrio entre nuestras necesidades y el respeto por nuestro entorno. Si una de tus necesidades es pararte a descansar y no lo haces, tu equilibrio será más o menos este:

Así que si quieres cuidar de tu entorno, primero cuida de ti. Sé rebelde, atrévete a descansar incluso de tus obligaciones ambientales. Ya irás mañana a salvar robles centenarios. 

Así que hoy, bien sea por desgana, astenia primaveral o porque estoy cansada, me voy a respirar y poco más.

¿Y tú qué haces cuando no quieres hacer nada?

 



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7 Respuestas

  1. Sof dice:

    Genial ❤️🙏🏻

  2. Juan Carlos dice:

    Tiene bastante sentido lo que dices, los seres humanos estamos tan acostumbrados a permitir que la sociedad marque los comportamientos correctos y los incorrectos, que al final no escuchamos a nuestro propio cuerpo, es bueno tomarnos un descanso de vez en cuando.

    • Lorena S. dice:

      Hola Juan Carlos,

      Sin duda tenemos que escucharnos más y parar cuando es necesario, que la vida frenética que llevamos termina por pasarnos factura. Aunque no es sencillo a veces detenernos. Muchas gracias por tu comentario 🙂

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