Más de 20 marcas de ropa sostenible y un relato desesperado

Hace unos meses que escribí un relato sobre… Bueno, es que si cuento de que va no tiene mucho sentido que nadie lo lea. Mejor te lo enseño:


Maniobra de escapismo

Transcurre mi día igual que ayer. Te has ido por la mañana y yo me he quedado en esta habitación a esperar. A esperar a que vuelvas. A que, como cada día, llegues cansado, preparemos una cena rápida y nos sentemos en el sofá a ver uno de esos programas tontos que emiten por las noches, mientras devoras como si no hubieses comido en años. Creo que ni siquiera prestas atención a la televisión.

Luego tal vez veamos una serie o una película. Lo que a ti te apetezca a mí me parecerá bien.

No voy a negar que me gusta que compartamos estos ratos de estar en casa sin hacer gran cosa. No voy a negar tampoco que sé lo cómodo que estás conmigo, y que hemos pasado juntos muy buenos momentos. ¡Oh! Nunca olvidaré cuando España ganó el mundial. Estabas tan emocionado que hasta yo me contagiaba de tu entusiasmo. Tampoco olvidaré tú cara de decepción cuando viste el final de Lost. No te faltaba razón.

He de reconocer también que me gusta cuando vienen tus amigos, aunque no me guste tanto cuando salís por ahí y yo me quedo sola, en esta habitación, donde no pasa el tiempo cuando no estás tú. Donde sólo miro hacía la ventana a ver si por casualidad te veo por la calle, regresando a casa. A cualquier ruido del ascensor, miro hacia la puerta a ver si eres tú.

Y he de decir que a veces tengo miedo, miedo de que no vuelvas uno de estos días, de que… No sé… Se caiga el Sol y tú no aparezcas por esa puerta con esas ganas de estar conmigo. ¿Sabes? También tengo miedo de que cualquier día decidas que ya no quieres estar más conmigo, que encuentres a alguien mejor. Sé que lo has hecho antes con otras y aunque piense que conmigo es diferente, nadie te impide que sigas tu vida sin mí y sin mirar atrás. Que ya no te importen los recuerdos, la confianza, los años juntos.

El otro día, cuando salimos a comprar el pan, me hiciste recordar aquella época, al principio, cuando solíamos salir. Era bonito. Te gustaba mostrarme al mundo, no como ahora.

¿Sabes? Tenemos una relación muy injusta para mí. Todos los días tengo que ver como te vas con otras y me dejas a mí aquí. Y que por mucho que digas que te gusto, que te encanto, que me adoras y que me vas a cuidar siempre porque soy muy especial; todos los días te largas con cualquier otra. Son ellas las que van a restaurantes, de vacaciones, de fiesta. Son ellas las que viven contigo momentos increíbles. Y soy yo, la que te espera paciente en casa. Espera a que vuelvas con la triste ilusión de estar juntos en el sofá. Soy yo la que te acompaño en los malos momentos, cuando estás enfermo, cuando estás de bajón o cuando simplemente no te apetece hacer nada.

Es injusto.

Y aun así aquí sigo, esperando cada día. Siéndote fiel. Siempre con la mente ocupada pensando en ti. Pero empieza a dolerme demasiado la situación. Será quizás que empiezan a pesarme los años. No lo sé… Pero cada día le doy vueltas a algo bastante feo que acabe con esto.

Yo no sería capaz de irme con otro que no seas tú, pero ya no quiero continuar con esta vida. No quiero soportar más tus idas y venidas, mientras yo veo el tiempo pasar esperándote.

Así que he decidido que se acabó, que te vayas con una de esas a las que te llevas de paseo, ya no me importa.

Mañana es día de colada. Mañana pondré fin a esta historia. Sé que no has visto ese tornillo medio suelto en el tambor de la lavadora. Pienso engancharme a él con un extremo y colarme entre la goma y la puerta. Cuando comience el centrifugado todo habrá acabado para mí.

Pobre de tu próxima camiseta para estar en casa. La vida que le espera…


La reflexión a la que quería llegar con esto

Bueno, las personas que leyeron este relato no pillaron que se trata de los pensamientos de una camiseta. ¿Y a que viene que hable de esto en el blog? Pues quería hablar sobre ropa, sobre como usamos la ropa. 

Las cadenas nos venden fast fashion y a nosotros por algún motivo, nos encanta la ropa de usar y tirar, la que ya no nos ponemos al año siguiente porque se ha pasado de moda o se ha estropeado según nuestros criterios. Yo cada vez me compro menos ropa y trato de que me dure lo máximo posible. Aguanto los vaqueros hasta que se rompen, en serio.

Lo que ya no me vale porque encoje (no es que yo engorde), lo vendo, lo regalo, lo doy a la caridad…

Pero hay algo que me perturba, y es que sigo comprando en cadenas de ropa y es algo que quiero cambiar.

Si tú también lo has pensado, estamos de suerte porque cada vez hay más marcas de ropa sostenible. Y aquí te dejo algunas recopilaciones que ya han hecho otros por mi 😛

Harpersbazaar: 20 marcas españolas de moda sostenible.

Esturirafi: 21 tiendas de moda sostenible.

Slow Fasion Next: Directorio de marcas de moda sostenible.

¿Y qué tiene de particular la moda sostenible o slow fashion? Usan materiales sostenibles (algodón ecológico, plástico reciclado…), tratan de reducir el número de recursos empleados en la fabricación, no explotan a nadie y se fabrican las prendas de forma ética, hacen prendas duraderas…

¿Qué puedes hacer tú? 

– Aprovecha tu ropa hasta que no haya nada que aprovechar.

– Recicla tus prendas y customízalas para alargar lo máximo su vida. 

– Si tienes que comprar ropa nueva opta por moda artesanal, de proximidad, de comercio justo y sostenible.

– No compres lo que no necesitas y rechaza las cadenas de moda rápida.

 

Te invito a que hagas una reflexión en los comentarios, porque me gustaría conocer que opinas 🙂



Más de 20 marcas de ropa sostenible y un relato desesperado

Hace unos meses que escribí un relato sobre… Bueno, es que si cuento de que va no tiene mucho sentido que nadie lo lea. Mejor te lo enseño:


Maniobra de escapismo

Transcurre mi día igual que ayer. Te has ido por la mañana y yo me he quedado en esta habitación a esperar. A esperar a que vuelvas. A que, como cada día, llegues cansado, preparemos una cena rápida y nos sentemos en el sofá a ver uno de esos programas tontos que emiten por las noches, mientras devoras como si no hubieses comido en años. Creo que ni siquiera prestas atención a la televisión.

Luego tal vez veamos una serie o una película. Lo que a ti te apetezca a mí me parecerá bien.

No voy a negar que me gusta que compartamos estos ratos de estar en casa sin hacer gran cosa. No voy a negar tampoco que sé lo cómodo que estás conmigo, y que hemos pasado juntos muy buenos momentos. ¡Oh! Nunca olvidaré cuando España ganó el mundial. Estabas tan emocionado que hasta yo me contagiaba de tu entusiasmo. Tampoco olvidaré tú cara de decepción cuando viste el final de Lost. No te faltaba razón.

He de reconocer también que me gusta cuando vienen tus amigos, aunque no me guste tanto cuando salís por ahí y yo me quedo sola, en esta habitación, donde no pasa el tiempo cuando no estás tú. Donde sólo miro hacía la ventana a ver si por casualidad te veo por la calle, regresando a casa. A cualquier ruido del ascensor, miro hacia la puerta a ver si eres tú.

Y he de decir que a veces tengo miedo, miedo de que no vuelvas uno de estos días, de que… No sé… Se caiga el Sol y tú no aparezcas por esa puerta con esas ganas de estar conmigo. ¿Sabes? También tengo miedo de que cualquier día decidas que ya no quieres estar más conmigo, que encuentres a alguien mejor. Sé que lo has hecho antes con otras y aunque piense que conmigo es diferente, nadie te impide que sigas tu vida sin mí y sin mirar atrás. Que ya no te importen los recuerdos, la confianza, los años juntos.

El otro día, cuando salimos a comprar el pan, me hiciste recordar aquella época, al principio, cuando solíamos salir. Era bonito. Te gustaba mostrarme al mundo, no como ahora.

¿Sabes? Tenemos una relación muy injusta para mí. Todos los días tengo que ver como te vas con otras y me dejas a mí aquí. Y que por mucho que digas que te gusto, que te encanto, que me adoras y que me vas a cuidar siempre porque soy muy especial; todos los días te largas con cualquier otra. Son ellas las que van a restaurantes, de vacaciones, de fiesta. Son ellas las que viven contigo momentos increíbles. Y soy yo, la que te espera paciente en casa. Espera a que vuelvas con la triste ilusión de estar juntos en el sofá. Soy yo la que te acompaño en los malos momentos, cuando estás enfermo, cuando estás de bajón o cuando simplemente no te apetece hacer nada.

Es injusto.

Y aun así aquí sigo, esperando cada día. Siéndote fiel. Siempre con la mente ocupada pensando en ti. Pero empieza a dolerme demasiado la situación. Será quizás que empiezan a pesarme los años. No lo sé… Pero cada día le doy vueltas a algo bastante feo que acabe con esto.

Yo no sería capaz de irme con otro que no seas tú, pero ya no quiero continuar con esta vida. No quiero soportar más tus idas y venidas, mientras yo veo el tiempo pasar esperándote.

Así que he decidido que se acabó, que te vayas con una de esas a las que te llevas de paseo, ya no me importa.

Mañana es día de colada. Mañana pondré fin a esta historia. Sé que no has visto ese tornillo medio suelto en el tambor de la lavadora. Pienso engancharme a él con un extremo y colarme entre la goma y la puerta. Cuando comience el centrifugado todo habrá acabado para mí.

Pobre de tu próxima camiseta para estar en casa. La vida que le espera…


La reflexión a la que quería llegar con esto

Bueno, las personas que leyeron este relato no pillaron que se trata de los pensamientos de una camiseta. ¿Y a que viene que hable de esto en el blog? Pues quería hablar sobre ropa, sobre como usamos la ropa. 

Las cadenas nos venden fast fashion y a nosotros por algún motivo, nos encanta la ropa de usar y tirar, la que ya no nos ponemos al año siguiente porque se ha pasado de moda o se ha estropeado según nuestros criterios. Yo cada vez me compro menos ropa y trato de que me dure lo máximo posible. Aguanto los vaqueros hasta que se rompen, en serio.

Lo que ya no me vale porque encoje (no es que yo engorde), lo vendo, lo regalo, lo doy a la caridad…

Pero hay algo que me perturba, y es que sigo comprando en cadenas de ropa y es algo que quiero cambiar.

Si tú también lo has pensado, estamos de suerte porque cada vez hay más marcas de ropa sostenible. Y aquí te dejo algunas recopilaciones que ya han hecho otros por mi 😛

Harpersbazaar: 20 marcas españolas de moda sostenible.

Esturirafi: 21 tiendas de moda sostenible.

Slow Fasion Next: Directorio de marcas de moda sostenible.

¿Y qué tiene de particular la moda sostenible o slow fashion? Usan materiales sostenibles (algodón ecológico, plástico reciclado…), tratan de reducir el número de recursos empleados en la fabricación, no explotan a nadie y se fabrican las prendas de forma ética, hacen prendas duraderas…

¿Qué puedes hacer tú? 

– Aprovecha tu ropa hasta que no haya nada que aprovechar.

– Recicla tus prendas y customízalas para alargar lo máximo su vida. 

– Si tienes que comprar ropa nueva opta por moda artesanal, de proximidad, de comercio justo y sostenible.

– No compres lo que no necesitas y rechaza las cadenas de moda rápida.

 

Te invito a que hagas una reflexión en los comentarios, porque me gustaría conocer que opinas 🙂



No hay respuestas

  1. Miriam dice:

    Genial!!! Me ha encantado el relato, jejejje!!! Con la tontería yo hago hoy un año en esto de la moda sostenible, y es cierto (como decías en otra entrada) que ha sido mucho más sencillo de lo que parecía al principio. Enhorabuena!

    • Hola Miriam!
      Es genial que hayas empezado con la moda sostenible. Poquito a poco lograremos que toda lo sea, o eso creo yo, que soy una optimista.
      Todo cambio que hagamos nos parece muy difícil al principio, pero luego nos damos cuenta que no es para tanto, somos muy adaptables!
      Un abrazo y muchas gracias por el comentario y por leerme 🙂

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